Historia

Antes de la reconquista cristiana el lugar ya estaba poblado, tal y como consta en un documento de 1097 en el que Ramón Berenguer III cede el castillo de la Rápita al monasterio de Sant Cugat. El conde impuso la condición de que el lugar fuera repoblado por los monjes del cenobio. Se estableció un priorato en el castillo que sirvió para que se iniciara la recolonización de las tierras, especialmente activa durante el siglo XIII.

En 1260 los monjes de San Cugat vendieron el castillo y el resto del término a los hospitalarios con los que habían mantenido diversos pleitos. En el castillo se estableció una comunidad femenina que permaneció en el mismo hasta 1579, año en el que se trasladaron a Tortosa. En 1280 el señorío del lugar quedó en manos de la corona.

A mediados del siglo XVIII, el rey Carlos III ordenó la construcción de un puerto en la zona del Delta del Ebro, así como la de un importante núcleo urbano en la villa pesquera de la Rápita. En su honor, el lugar recibiría el nombre de San Carlos de la Rápita. El rey quería convertir el puerto de los Alfaques en uno de los principales del Mediterráneo, de manera que entre 1780-1794 se construyó un canal de navegación que unía Amposta con la Rápita, se fortificó el lugar y se iniciaron las obras de construcción de varios edificios, como la aduana, el palacio del gobernador o la iglesia. La muerte del rey y el caos económico de los últimos años de su reinado dejaron la mayoría de las obras incompletas.

En 1811, durante la Guerra de la Independencia, el general Louis Gabriel Suchet se fortificó durante un tiempo en el puerto de la Rápita, que fue ocupada de nuevo tras la toma de Tarragona. En 1860 se produjo en la ciudad el desembarco del general Ortega, intento de sublevación carlista para derrocar a la reina Isabel II.

La villa se constituyó oficialmente como municipio en 1838 adoptando el nombre oficial de San Carlos de la Rápita, que cambió en 1982 su denominación oficial por la forma catalana Sant Carles de la Ràpita.

Gran parte de la arquitectura de la ciudad es de aspecto neoclásico, fruto de las obras iniciadas por Carlos III. Destacan el edificio de la Glorieta y el conocido como iglesia nueva.

La Glorieta se encuentra en la parte superior de la villa. Esta obra, que quedó inacabada, estaba pensada para funcionar como un mirador hacia el mar, función que ha desparecido ya que se encuentra rodeada de altos edificios. Se trata de una rotonda con tres arcos de ladrillo enmarcados por columnas. En el interior se encuentran otras columnas que tenían que sostener la cúpula que no llegó a construirse

El edificio conocido como iglesia nueva estaba en realidad destinado a funciones administrativas. También inacabado, presenta planta de cruz griega. La fachada es neoclásica con una puerta de entrada en la que aparecen dos columnas jónicas. Tanto este edificio como el de la Glorieta están considerados monumentos desde 1984.

Paisaje de La Rápita.

La iglesia parroquial está dedicada a la Santísima Trinidad. Se construyó en 1941 en el mismo lugar en el que se encontraba el antiguo templo, derribado durante la Guerra Civil. Es de nave única con capillas laterales. El ábside está cubierto por una bóveda de cuarto de esfera. Tiene anexo un campanario sin ningún ornamento.

En la zona de la Torreta se encuentra la torre de la Guardiola, coronada por una estatua del Sagrado Corazón. Es de planta cuadrada y aparece documentada por primera vez en 1483. Se conserva sólo una parte de la misma.

En las cuevas de la Moleta de Cartagena se descubrieron en 1964 una serie de pinturas rupestres. Datadas en el paleolítico representan a un toro y a una figura situada entre sus piernas, que puede representar a un arquero. En el fondo marino se han hallado también algunos restos romanos, básicamente ánforas.

San Carlos de la Rápita celebra su fiesta mayor en el mes de julio. Durante el mes de septiembre tienen lugar las fiestas en honor de la Virgen de la Rápita.

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